lunes, 20 de abril de 2015

El HADA Y LOS TRES PASTELES



El HADA Y LOS TRES PASTELES
Érase una vez en un enorme bosque donde habitaban hermosos animales y seres fantásticos como lo eran troles, elfos, duendes, ogros, etc. Pero en ese bosque en el árbol más grande y frondoso de allí, habitaban hadas, una de ellas, la más pequeña, llamada bella que a pesar de su reducido tamaño era muy bondadosa.
Un día uno de los elfos que era su amigo, enfermo de gripa, pero él reino de los elfos era hasta el otro lado del bosque y bella al enterarse de que su amigo había enfermado le preparo tres deliciosos pasteles; uno en forma de corazón, otro en forma de rana y otro era muy grande. En el transcurso del camino ella se encontró a un pequeño conejito que estaba llorando y ella al verlo le pregunto:
-¿Qué te pasa pequeño amiguito?
El pequeño conejo le  respondió: -Mi hermano cumple años y mi mamá me pidió que le comprara un pastel pero al salir de la repostería brinque muy alto y por accidente tire el pastel y ahora ya no tengo dinero para comprarle otro. ¡Llegare sin el pastel para mi hermano y mi mamá se molestara.
-No te preocupes, respondió el hada, yo llevo en mi canasta tres pasteles que son para mi amigo elfo que está enfermo pero te obsequiare el pastel en forma de rana para tu hermano.
El conejito muy feliz le dio las gracias y se fue muy contento para su madriguera.




  
El hada continuo su camino, ahora solo con dos pasteles, cuando de repente vio a un pequeño duende muy preocupado y le pregunto:
-¿Por qué tan preocupado? Le pregunto el hada
-Hoy es aniversario de mi novia y yo pero no sé qué regalarle. Pensé en flores pero ella es alérgica, pensé en un osito de felpa pero no le gusta. ¡No sé qué regalarle!
El hada al verlo desesperado por no saber que regalarle a su novia el hada le pregunto, -¿a tu novia le gustan los pasteles?
El duende le responde: -¡sí, le encantan!
-Yo llevo en mi canasta dos pasteles para mi amigo elfo que está enfermo y  yo te daré uno para que se lo obsequies a tu novia. Entonces de su canasta saco el pastel en forma de corazón y se lo entrego. El duende muy relajado y agradecido se fue muy contento a buscar a su novia.

El hada se dio cuenta que ahora solo llevaba el pastel más grande y siguió su camino, solo le faltaba muy poco para llagar a la casa de su amigo elfo. Cuando ella tomo un descanso, se de repente se vio que entre los arbustos se movía algo y ella por curiosidad se acercó cuando de repente salió un terrible ogro y la atrapo entre sus manos, ella asustada, gritaba que la soltara pero el ogro no hacía caso de las suplicas y le dijo:
-¡Por fin, podre comer después de dos semanas!, he obtenido carne fresca.
-No, por favor señor ogro, no me coma. Respondió el hada suplicando.
El ogro al ver la desesperación del hada, sabía que estaba haciendo mal y verla a los ojos  se compadeció de ella y la soltó y el hada rápidamente salió disparada de allí y el ogro se sentó a llorar junto a un árbol y el hada al escucharlo se acercó a él, corriendo el riesgo de que cambiaría de opinión el ogro y se la quisiera volver a comer.
El hada se acercó y le dijo:
-¿Qué te sucede?
-Tengo mucha hambre y no he comido en dos semanas. Lo siento por intentar comerte. Dijo el ogro muy triste
El hada al verlo así pensó darle el último pastel que le quedaba pero si se lo daba ya no le llevaría nada a su amigo. Pero como ella era muy bondadosa, le entrego el último pastel y le dijo:
-Este es el último pastel que me queda, era para mi amigo elfo pero te lo obsequiare para que ya no tengas más hambre.
-¿De verdad? ¡Muchas gracias! Respondió el ogro muy contento y se marchó.




El hada muy triste porque ya no tenía nada que llevarle a su amigo y continúo su camino. Cuando llego al reino de los elfos, toco en la casa de su amigo y abrió el pequeño conejito a quien le había regalado el pastel para su hermano. Cuando entro, a todos los que le había regalado un pastel, estaban allí, el ogro, el duende con su novia y el conejito con su hermano y su mamá. El elfo estaba muy contento por la presencia de todos ellos pues eso le sirvió para recuperarse muy pronto. Todos convivieron muy felices y probaron de los tres deliciosos pasteles que había preparado el hada.
Aurora Belén Sebastián Bautista
    “B”

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